viernes, 30 de agosto de 2013

Yo.

Escrito el 10 de Junio de 2013.

Tengo 20 años. Y ya sé lo que es amar. Ya he cumplido sueños. Sé disfrutar de todo tipo de arte y no me considero una ignorante. Soy madura y joven a la vez. Sé controlar. Soy impulsiva igualmente. Soy muy muy sensible y cualquier cosa que me pase, sea lo que sea, bien sean unas palabras de una persona o una canción, me llega muy adentro, me toca mucho la mente. Cosas insignificantes que para la gente son normales yo las vivo mucho más. Todo lo siento a flor de piel. Todo me afecta, tanto para mal como para bien. Soy sensata al fin y al cabo, pero también muy loca. Tengo mal carácter, pero cuando estoy bien soy muy dulce. Intento ser buena persona, aunque a veces parece que las cosas que digo o hago son para hacer daño, me doy cuenta más tarde, nunca en el momento. A veces pienso que soy mala sin quererlo. Cuando estoy triste, nadie está más triste que yo, nadie sabe lo que es, porque al ser tan sensible, nadie sufre como yo; pero cuando estoy feliz, tampoco nadie siente ni tiene la capacidad para sentir la felicidad como yo, tan pura, tan inmensa, tan completa. Siempre me pregunto si merece la pena ser así, yo creo que sí. A parte, no puedo cambiar. Pienso que creer que merece la pena también forma parte de mi personalidad, que cualquier otra persona diría que menuda mierda ser yo. Pero ellos no tienen ni idea. Soy especial. Me gustaría aplicar esa sensibilidad para algo, pero nunca le he encontrado utilidad en nada excepto en mi vida personal, pudiendo recordar cada gran momento con todo lujo de detalles. Quizá si hubiera seguido con la música... Siempre estoy nerviosa, aunque no tenga nada que hacer, Mi corazón siempre late muy rápido y normalmente siempre tengo miedo. Lo único que me relaja de verdad es una buena película, pero eso es sólo durante poco tiempo, y no ocurre con todas las que me gustan. Me siento orgullosa de, siendo lo sensible que soy y con lo mucho que me afecta todo y el miedo que le tengo a las cosas, haya pasado por todo lo que pasé. Y no estoy comparando mi vida con la de un niño de África, porque no sería ético ni moral, pero en mi mundo, mi vida nunca ha sido de color rosa. Pero siempre he pasado por encima y siempre lo he superado, a pesar de todo. 

Estoy contenta de ser joven y ya haber cruzado el charco, de haber cumplido sueños y cosas que quería hacer desde pequeña. A veces me quejo porque no tengo una pandilla de amigos con los que salir cada fin de semana, y pienso que no disfruto de mi juventud, pero en realidad ya he disfrutado de mi juventud y de mi vida en general mucho más que ellos. Soy muy depresiva y muy bipolar (sin faltar a los que fueron diagnosticados con esta enfermedad), pero supongo que es mi carácter y tengo que aprender a sobrellevarlo. Llevo conmigo a todas partes en el corazón la frase Whatever tomorrow brings, I¡ll be there, with open arms and open eyes, I'll be there. Es de una canción de Incubus y me recuerda que tengo que pasar por cosas aunque no quiera, pero que seré fuerte y pasaré por ellas porque al final serán todo nuevas experiencias, y no me pasará nada.


No hay comentarios: