domingo, 5 de abril de 2015

19.05.14

Antes todo era (más) bonito. Cuando me decías que no podías esperar a verme, que no querías esperar a que yo cruzara medio país por ti. Que me necesitabas ya en tu cama, que ese fin de semana estabas solo y me ibas a follar como si no hubiera mañana. Que querías perder tu virginidad conmigo.
Decías eso un día y al siguiente me hablabas de tus "problemas" con otras tías, de que pasaban de ti, de que estaba súper enamorado y no te hacían caso.
Y yo, amándote como lo hacía, de una forma extraña pero real, me callaba, me aguantaba y te daba consejos, año tras año, para que todo te saliera bien con tus chicas, una distinta cada mes.
Y fueron muchas las oportunidades que tuvimos de estar juntos, de saber a ciencia cierta lo que sentíamos, de saber si era verdadera toda la mierda que nos decíamos.
Pudimos ser primer amor.
Muchas veces viajé por ti para nada. Muchas oportunidades te perdiste. Quizá por miedo al "qué dirán", o por miedo a mí, o por miedo a tus sentimientos.
Yo seguía ofreciéndote más y más oportunidades. Tú seguías desperdiciándolas. Hasta que me cansé. Me cansé de ti y me enamoré de otra persona.
Y créeme, Sr. Rosa, siempre pensé que serías el primero.
Después de nueve años, yo rehago mi vida, no lloro como lloré por ti en el día de mi graduación, y tú aún sigues acosándome, diciendo cosas que jamás me harás, que nunca cumplirás.
Lo bonito de todo es que a mí ya me da igual.
Nunca vas a volver a tener una oportunidad de estar conmigo.
En tu conciencia queda el momento y pensamiento en el que rechazaste mi habitación universitaria gratis.

Besis.

No hay comentarios: