sábado, 21 de abril de 2012

¿Por qué te rayas?
Cumpliste tu sueño rodeada de personitas que te hicieron la persona más feliz.
Y en ese mundo también estaba una clase maravillosa, un curso excepcional. Y amigos que te querían (y lo hacen).
La mejor etapa de tu vida.
Y en vez de pensar en eso, tú piensas en alguien que no te merece.
Quítate las gafas de subjetividad. No vale una mierda ni merece la pena.
Él es feliz, a veces eso te jode, otras veces no. Es todo muy complicado.
Quizá con un "hola"... Con un simple "hola"...

jueves, 12 de abril de 2012

Echo de menos.

Os echo de menos. La clase. A veces pienso: voy a soltar esto en clase o esto le haría mucha gracia a no sé quién. Y luego me doy cuenta de que no va a haber más clase. De que no estaremos juntos ahí sentados. Así que ese pensamiento me lo tengo que guardar. Y callarme. Y eso es algo que no me gusta nada.

- Huguito: de Hugo echo de menos sus paridas, sus paseos por el CISLAN y verle sonreír. Y sus comentarios graciosos. Y cuando hablaba de Rulo y de las fiestas que se había pegado.
- Diego: de él echo de menos sus "putuques", sus ojazos y cuando me daba un trago de su Coca-Cola y cantaba Estopa conmigo. Y me acuerdo mucho del abrazo que me dio en Carnaval. Y es el mejor presentador del mundo.
- Elena: echo de menos estar con ella en el tren, su risa, nuestros momentos cómplices y nuestros secretos. Ella es, simplemente, la mejor; y tengo mucha suerte de haberla conocido.
- OGR: echo de menos sus "voy a suspender", su hiperactividad y ganas de trabajar, sus ganas de hacerlo todo, y sus conversaciones en el tren. Su risa. Y cuando defiende sus opiniones a capa y espada.
- Diana: sus idas de pinza, su acento y cuando habla de Martín.
-Chus: sus "Espartacus", cuando hablábamos del Saint Anger de Metallica y sus momentazos divertidos "ñiñiñi". Y cada vez que escucho Depeche Mode me acuerdo de él.
- Arancha: su profesionalidad, su voz y el empeño que le pone a todo.
- Caba: sus abrazos, su olor (siempre olía genial) y sus "red hot lucy peppers". También su voz y cuando cantaba Extremoduro y sus paridas.
- Ángela: ella en sí. Su manera de ser. Que me venga a buscar y el olor a vainilla de ella y de su coche. Todo lo que nos contamos, y puedo decir que confío en ella plenamente.
- Deva: escuchar Rock N' Gol con ella y salir de fiesta. Sus enfurruñamientos. Su gusto musical. Su pelo. Cuando lloramos juntas, que no me olvido de aquel día en la cafetería aquella desayunando.
- Sori: ella está conmigo, me acompaña cada día y por eso se ha convertido en alguien especial. Su acento asturiano, su manera de andar a pasitos cortos y su delicadeza. Y los kebabs.
- Savannah: su voz, su pijerío en el buen sentido, que hace todo lo que se propone con todo el esfuerzo del mundo, nuestra primera delegada.
María Lucas: su acento madrileño, sus "ej ques", su manera de explicarse y de hablar y opinar de todo en todo momento.
- Dani: él. Entero. Radiohead. El primer día de todos, donde supe con seguridad que se iba a convertir en alguien importante para mí. Nuestras conversaciones frikis en clase. Baby I'm gonna leave you. Los zombies, el cine, su rebeldía contra las nuevas tecnologías, su pepephone y el tetris y cuando habla, sabe de lo que habla. Sus despistes y su piques con Red Hot. Y su manera de mover el brazo como con desprecio para indicar que lo que estoy haciendo es una pijada xD. El bajo.
- Yeray: es especial. Su voz grave con acento asturiano. Sus brazos. Sus baladas heavys y sus recomendaciones musicales. Y que siempre nos juntábamos para hablar en clase cuando no teníamos nada que hacer. Todo lo que me ayudó y me animó, mi mejor amigo de clase. Mi psicólogo personal. La guitarra.
- María González: su voz cantando. Su pelo, su manera de actuar, de ser. Cuando la vemos en películas y en la tele. El Knockin' on heaven's door.
 - Bruno: su voz, cómo no. Su manera de ir a 180km/h en coche por la autopista, con la música a tope. La capacidad íntegra que tiene para hacer que Oscar se calle xD. Lo fiestero y enrollado que es.

Podría escribir 50 páginas sobre cada uno de vosotros, porque fueron dos años con sus días, y sus horas cada día. Y las cenas y las fiestas. Pero acabaría resultando empalagoso (quizá ya lo sea) y me pasaría como en el mexicano.
Así que, resumiendo, os digo lo de siempre; nunca había sentido esto en una clase, tanto amor y cariño junto, tantos abrazos, tanto buen rollo, tantas risas, tantas idas de olla, tantas locuras.
Y a lo mejor esto os parece una pijada pero yo tengo un tatuaje, que significa muchas cosas, y hay cosas que se van añadiendo a él conforme pasa la vida, pero sólo cosas buenas, para que cuando me sienta mal o este triste lo mire y me acuerde de todo eso que significa. Quiero deciros que vosotros entráis ahí, todos y cada uno de vosotros tenéis un pedacito, porque vosotros me habéis marcado.
Y sé con toda certeza y seguridad que por mucho más que estudie y por muchas más clases que llegue a tener en mi vida, nunca volveré a encontrar una clase como la nuestra. Ni un mínimo parecido.

He dicho.