martes, 29 de noviembre de 2011

Mar Adentro

Y por fin he encontrado el camino que ha de guiar mis pasos, y esta noche me espera el amor en tus labios. De cada mirada, por Dios, ardía el recuerdo en mi interior, pero ya he desechado por siempre la fruta podrida. En la prisión del deseo estoy.
Y aunque deba cavar en la tierra la tumba que sé que me espera, jamás me vio nadie llorar así. ¡Que termine un momento precioso y le suceda la vulgaridad! Y nadar mar adentro y no poder salir.
En la prisión del deseo estoy junto a ti.
Y por fin he encontrado el camino que ha de guiar mis pasos, y esta noche me espera el amor en tus labios. De cada mirada, por Dios, ardía el recuerdo en mi interior, y nadar mar adentro y no querer salie. En la prisión del deseo estoy. En la prisión del deseo estoy junto a ti.

domingo, 27 de noviembre de 2011

REDRUM

No sabía qué escribir, no tenía ideas. Entonces pensé: piensa, Lucía, ¿qué es lo que te inspira? Normalmente me salen cosas bonitas cuando estoy triste. Pero resulta que no estoy triste, entonces, ¿qué me inspira cuando estoy feliz? Eso que va a pasar dentro de 20 días. Pero hay un problema: que para eso no hay palabras, o quizá hay demasiadas. Seguí pensando y automáticamente me vino una imagen a la  cabeza; una imagen y una sensación: la de ELLAS.
El olor. Lo calentitas que estamos las tres debajo de una manta, tiradas en el sofá viendo El Resplandor. Ver vuestras caras de miedo. Y cuando apagamos todas las luces y ponemos un vinilo. Y verlas reír cuando empezamos a decir tonterías. Y cuando lloramos y nos rayamos todas, que me dejen llorar en su hombro y humedecerles la ropa con mis lágrimas. Y el hecho de estar sentadas en ese bar, tomando una cerveza con ellas al lado, ya no me fijo en si se abre la puerta y me da igual quién entra o quién sale. Ellas me dan la seguridad. Ellas comparten mi cine y mi música. Mi Arte.
Ellas me aguantan, me entienden, me soportan. Ellas, simplemente, están ahí. Son mi nueva vida, y quiero que siga así.

Sois mi constante.

Tony

martes, 22 de noviembre de 2011

Lucía.

Lucía. La heavy. La que grita en clase. La que no tiene vergüenza pero a la vez es la más tímida del mundo. La que llora cada vez que ve Titanic. La que lo dice todo a la cara. La más sincera. A la que le pierden las formas. La que no soporta la falsedad. Lucía. La friki. La que vive de concierto en concierto. La que ve tres veces la misma peli en el cine. La que hace sudokus en clase. La que se identifica con todas las canciones. La que odia el reggaeton. La que va a todas partes con su asterisco. La que se sabe los diálogos de todas las películas de Tarantino. La que no soporta vivir sin ti. La que está loca de remate. La que ama a sus amigas por encima de todo. La que colecciona vinilos. La que da el alma para defender su opinión. Lucía. La cinéfila. La que está llena de dudas. La que quiere irse. La que está segura de sí misma. A la que le encanta salir de fiesta. La que no duerme en el tren, si no que lee. La que cierra los ojos y abre la ventanilla del coche. La que no fuma, pero sí. La que muere por Red Hot Chili Peppers. La que prefiere San Lorenzo antes que Poniente. La que odia que se separe un grupo. La que hace colas desde las 7 de la mañana para ver un concierto. La que disfruta comiendo comida basura. La que tiene miedo de que esto se acabe. La que prefiere que todo el año haga calor. La que odia las corridas de toros. La que se muere por los tatuajes. La que adora los batidos y los helados.
Lucía. Yo.

sábado, 19 de noviembre de 2011

It's my heart - LEAVE IT ALONE!



Fight for Freedom.
My devil has fallen in love with you.
Everyone loves a handsome killer.
I don't know ahy I'm listening to this, but I can't stop.
Some part of my life story can not, I feel, condensed.
Let it burn.
Sex is everywhere all the time and you can't escape.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Born to be wild

Seguro que ahora me hubiera cansado. No me veo capaz de aguantar mucho tiempo con la misma persona. ¿Cuánto es mucho tiempo? Como... ¿un año? Hablo sin saber. Quizá sea mucho más... o quizá mucho menos.
Las conversaciones de mujeres en la cafetería son sobre hijos, sobre el matrimonio, sobre a qué edad se te pira la regla, si quieres tener un hijo, tenlo ya, cuidado con la menopausia, sobre la vida en pareja, sobre comprar una casa, sobre necesitar espacio y salir con ellas en vez de con él.

Básicamente, me importa un comino. Me siento pequeña. Quizá infantil. Pero ni quiero casarme ni tener hijos, y mucho menos comprar una casa y pasarme el resto de mi vida viviendo con la misma persona. Eterna juventud. Ya sé que nunca se sabe, pero dudo de que mi punto de vista cambie algún día.

- Entonces, ¿qué quieres hacer? - me dirán.
- Quiero pasarme la puta vida entera recorriendo el mundo en moto, o en un descapotable. Recorrerme los 50 estados de EEUU con un dólar en el bolsillo. Ir de concierto en concierto, de cine en cine, de playa en playa. Follando y bebiendo. Enamorándome y desenamorándome. Guardando recuerdos dentro de un cofre y mezclándolos con tierra de cada ciudad que piso, y poder gritar: TENGO UN TARRO DE TIERRA, TENGO UN TARRO DE TIERRA, ADIVINA QUÉ HAY DENTRO! Y que nadie pudiese adivinarlo, como el arcoiris con el que Pocahontas arrastraba su trineo, como la cuerda de su arco, hecha con la Vía Láctea. Quiero llevar el Anillo a Mordor. Y conseguir la Piedra Filosofal. Quiero soñar. Sentir el Universo sobre mí. Quiero llorar de Felicidad. Y quiero morir. Morir feliz, sin un duro en el monedero, sin una identificación que diga quién soy; y que una buena persona, que tenga lleno de Esperanza el corazón, me incinere y tire mis cenizas al mar, a cualquier mar del Mundo Entero, para descansar en todos los Océanos para toda la eternidad, entre peces de colores y las sirenas de Peter Pan. 

Y me mofo. Me mofo de todos vosotros.


I won't ever be your cornerstone.

domingo, 13 de noviembre de 2011

La Comunidad del Anillo

Esta es una canción en el estilo que los Elfos llaman ann-thennath, mas es difícil de traducir a la lengua común, y lo que he cantado es apenas un eco muy tosco. La canción habla del encuentro de Beren, hijo de Barahir, y Lúthien Tinúviel. Beren era un hombre mortal, pero Lúthien era hija de Thingol, un rey de los Elfos en la Tierra Media, cuando el mundo era joven; y ella la doncella más hermosa que hubiese existido alguna vez entre todas las niñas de este mundo. Como las estrellas sobre las nieblas de las tierras del norte, así era la belleza de Lúthien, de rostro de luz. En aquellos días, el Gran Enemigo, de quien Sauron de Mordor no era más que un siervo, residía en Angband en el Norte, y los Elfos del Oeste que venían de la Tierra Media le hicieron la guerra para recobrar los Silmarils que él había robado, y los padres de los Hombres ayudaron a los Elfos. Pero el Enemigo obtuvo la victoria y Barahir murió, y Beren, escapando de grave peligro, franqueó las Montañas del Terror y pasó al reino oculto de Thingol en la floresta de Neldoreth. Allí descubrió a Lúthien, que cantaba y bailaba en un claro junto a Esgalduin, el río encantado; y la llamó Tinúviel, es decir, Ruiseñor en lengua antigua. Muchas penas cayeron sobre ellos desde entoncesm y estuvieron mucho tiempo separados. Tinúviel libró a Beren de los calabozos de Sauron, y juntos pasaron por grandes riesgos, y hasta arrebataron el trono al Gran Enemigo, y le sacaron de la corona de hierro uno de los tres Silmarils, la más brillante de todas las joyas, y que fue regalo de bodas para Lúthien, de su padre Thingol. Pero ella eligió la mortalidad, y morir para el mundo, para así poder seguirlo, y aún se canta que se encontraron más allá de los Mares que Separan, y que luego de haber marchado un tiempo vivos otra vez por los bosques verdes, se alejaron juntos, hace muchos años, más allá de los confines de este mundo. Así es que Lúthien murió realmente y dejó el mundo, sólo ella de toda la raza élfica, y así perdieron lo que más amaban. Pero por ella la línea de los antiguos señores Elfos descendió entre los Hombres. Viven todavía, aquellos de quienes Lúthien fue la antecesora, y se dice que esta raza no se extinguirá nunca. Elrond de Rivendel pertenece a esta especie. Pues de Beren y Lúthien nació el heredero de Dior Thingol; y de él, Elwing la Blanca, que se casó con Eärendil, quien navegó más allá de las nieblas del mundo internándose en los mares del cielo, llevando el Silmaril en la frente. Y de Eärendil descendieron los Reyes de Númenor, es decir Oesternesse.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Maya Bay

Hace poco soñé que alcanzaba mi sueño. ¿Que cuál es mi sueño?  Una playa. Solo con poder visitarla una vez en la vida podría morir tranquila. Está en una isla y esta isla es… perfecta. Hablo de la pura perfección, ¿sabes? No me refiero a eso de: “¡qué bonita!” Joder, es auténtica, ¿vale? Perfecta. Es como una laguna, una laguna con mareas, custodiada por acantilados, totalmente secreta, jodidamente prohibida. Nadie puede ir nunca, nunca, nunca, nunca, nunca, nunca. Pero unas cuantas personas consiguieron llegar. Hombres y mujeres con ideales, ¿me sigues? No estoy hablando de los típicos turistas gilipollas. ¿Crees en ese lugar?

Es el paraíso. Es decir, hay muchas otras playas geniales, ¿no? Muchos lugares en el mundo increíbles que no tienen comparación con nada de lo que hemos visto. Pero sé que el mío es este. Es donde siempre he querido ir, donde siempre he querido viajar, mi lugar idóneo. Gastaría todo mi dinero en poder ver esa playa, daría todo lo que tengo. No veo el momento de poder ir allí, tampoco lo veo difícil porque suelen ir los turistas, pero lo veo tan lejano… Creo que acabaré muriéndome sin ir.

Recuerdo, años atrás, cuando decíamos que iríamos todos juntos. Exactamente igual, que recorreríamos tierra y mar y saltaríamos desde donde hiciera falta sólo para encontrarla. Pero de alguna forma u otra sabíamos que nunca lo haríamos, que quizá yo lo haga algún día remoto, pero no con vosotros, porque vosotros ya no formáis parte de mi vida. De todos modos, cuando llegue allí os recordaré.

Agua pura y cristalina, de un color azul turquesa, verdoso.  Arena blanca y sedosa. Palmeras, cocoteros. Sol.
Si alguien se anima a encontrar el paraíso algún día, será bien recibido.

                                                                                      

martes, 8 de noviembre de 2011

"Life sucks, but in a very beautiful kind of way".

Me gusta llevarlo en el dedo porque con él me siento invisible. No me gusta que la gente me mire al pasar. Me gusta pasar desapercibida. Es algo que antes estaba a la orden del día y ahora no logro conseguir. Vaya donde vaya hay alguien, o algo, que hace pararme a hablar o a observar. Antes era más yo. Más callada y silenciosa, antisocial, solitaria, tímida, sencillamente Invisible.

Pero todo cambió. Soy todo lo contrario, quizá. Todos esos adjetivos anteriores se han ido difuminando hasta que no ha quedado nada. A veces pienso en cómo era todo antes e incluso hay ciertos momentos en que se deja asomar un atisbo de todo eso, pero no lo echo de menos. Pienso que en la vida hay etapas y que hay que disfrutarlas todas, vengan como vengan. Esa cosa que dicen del Carpe Diem. Vive el momento y eso. Que la gente cambia, y para el que no se lo crea, yo soy el vivo ejemplo de ello. Que en realidad me da igual cambiar, que venga lo que tenga que venir. Disfrute. Aunque lo estés pasando mal, saca algo bueno de todo ello. Que la vida puede ser maravillosa aunque sea una mierda.

Y aunque sea otra persona completamente diferente de la que era antes, a veces me gustaría volver al pasado, y volver a sentir la pasión del Arte, y volver a revivirlo todo otra vez. Que la vida se nos va, como el humo de ese tren, como un beso en un portal, antes de que cuente diez. Volver atrás, a cuando tenía 15 años y nadie me conocía, porque ni siquiera yo me conocía a mí misma. Ahora doy rienda suelta a mi personalidad. Pero para poder revivirlo todo pagaría, daría todo lo que tengo, y aunque mi vida en aquella época no haya sido un camino de rosas, volvería a vivirlo todo exactamente igual, tal y como sucedió en el pasado. Sí que me gustaría cambiar un par de cosas, quizá tres, pero me da igual, pasaría por ello de nuevo. Porque siento que el tiempo se me va, que en nada esto se termina y tengo mucho, pero que mucho miedo al futuro.

Cuando no estamos como hay que estar el tiempo se nos pasa tan despacio... Y cuando llega el momento bueno, la vida real, lo que queremos vivir, lo que es nuestro, parece que nunca pasó de la rapidez con la que lo hizo. Ni nos cabe en la cabeza. Y es ahí cuando nos damos cuenta de que la etapa más bonita de nuestras vidas es la espera. Esperar. Cuando estamos esperando por algo que va a ser realmente genial, que nos va a cambiar la vida, aunque no sepamos lo que va a ser. Ahora estoy en estapa de espera. Es una larga cola que tiene muchos túneles, una carretera con muchos baches y por la que llueve a menudo. Llena de personas diferentes que entran y que salen. Personas que te hacen daño o que te hacen feliz. Personas que se apoyan en tu hombro para sufrir lo suyo y que te piden ayuda. Personas que vienen y se van, dejándote una marca o no dejando absolutamente nada.

La vida entera es una espera. Lo malo es que a veces no sabemos que estamos esperando por cosas malas, que nos harán daño, que nos tatuarán. Pero creo sinceramente que compensan las cosas buenas. Compensan, de verdad. Esperad. Tengo fé. Sé que hay que esperar. Simplemente lo sé.

Esto era simplemente para decir que a veces me gusta sentirme invisible. Pero como habréis podido leer, me fui por los cerros de Úbeda. Da igual, también me gusta irme por los cerros de Úbeda =).

lunes, 7 de noviembre de 2011

Quiéreme si te atreves.

Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico. Qué gozada, era lo mejor del mundo. Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rayas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, LSD, éxtasis...
Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas...
Mejor que la Nocilla y los batidos de plátano. Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del milenio. Mejor que los andares de Ally McBeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford. Mejor que la cara B del "Abbey Road", los solos de Hendrix. Mejor que el pequeño paso de Neil Armstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papá Noel, la fortuna de Bill Gates, los trances del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágeno de los labios de Pamela Anderson.
Mejor que Woodstock y sus fiestas más orgásmicas. Mejor que los excesos del Marqués de Sade, Yan Rimbaud, Morrison y Castaneda.
Mejor que la libertad.
Mejor que la vida.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Me invade una felicidad invencible cuando estoy a vuestro alrededor.

Envidia. Porque yo también quiero despertarme contigo. Porque quiero verte todos los días. Sentir que te cojo la mano y te sueltas, te apartas, porque te da vergüenza, porque no sabes qué decir, porque estás llorando. Ver cómo sales de la habitación porque no aguantas más, y ni siquiera sabes si lloras de alegría o de tristeza. Ni si quiera tengo que hablar, tú ya lo sabes, con mirarme a los ojos sabes lo que estoy pensando, me conoces mejor que nadie. Porque no hay nada más bonito que estar entre las dos, escuchando cómo nuestros tres corazones se convierten en uno. Somos fluorescentes. Brillamos en la oscuridad. Sentimos lo mismo, por eso lo podemos compartir. Porque la edad no importa, ni el sexo, ni el aspecto físico. Porque cuando digo “te quiero” va para las dos, porque sois un todo.  Porque con vosotras sé lo que es no dudar, tengo un para siempre y he aprendido a confiar, no tengo miedo. Sois lo mejor de mi puta vida. Las cosas van a cambiar, dentro de mucho tiempo, pero van a hacerlo: sé con certeza que os voy a tener ahí (y por supuesto vosotras a mí también), pase lo que pase, cambie lo que cambie, mil veces nos enfadaremos y otras mil nos reconciliaremos, otras cien mil lloraremos y pasaremos todos los malos y buenos tragos de la vida juntas. Mecawen, lo prometo. De todas formas, no es momento para pensar en eso, vivamos el presente, y simplemente… respiremos. (Just Breathe).



miércoles, 2 de noviembre de 2011

I don't wanna stay

Por muy guapa que creáis que soy, nunca me conoceréis en realidad ni me querréis por lo que soy. Sólo seis personas me han conocido de verdad y una ya no está en mi vida. Saber que podría tener a quien quisiera entre mis brazos y querer, desear, amar con todas mis fuerzas a la única que no me merece, porque no me quiere, porque no existo. Y ya olvidado, vuelvo a lo que tenía antes, y me siento feliz, pero no dejo de pensar en la otra persona, no esa, la de antes, lejos, muy lejos de mí, en otra ciudad, para mí en otro mundo, que apenas puedo ver y que cuando la veo me puede la timidez. Pasarme la vida esperando a que llegue el momento para verle. Y no es amor, es sólo necesidad. Ni tan siquiera eso, es ilusión, simple inocencia e ingenuidad juvenil que desea encontrar algo nuevo; o quizá que desea seguir sufriendo porque ya se acabó su sufrimiento; pero nunca estoy segura, quizá aún no se haya acabado. Podría ser feliz pero no quiero. ¿No quiero o no me sale? No puedo hacerlo forzada. Y a veces siento la felicidad de la fiesta, de estar bien como estoy, de no querer nada. Así me siento en este momento y así es como debería ser siempre. Optimismo 100%. Disfrutar de un corto viaje en bus al son de algunas canciones de Coldplay y sonreír. Simplemente sonreír, porque no te sale nada más, porque es lo que sientes y porque te sientes aliviada. Porque sabes decir adiós y despedir lo que pasó. No, no hay vuelta atrás. Y lo prefiero. Yellow Ledbetter. I don’t wanna stay.

Una porción de optimismo

Qué perra es la vida. Vas por la calle y oyes a gente hablar, diciendo que a su gato lo han atropellado y que su madre está enferma de cáncer. No se puede contar las veces que he llorado, no existe un número para eso, superan al infinito. Pero no hablo de las veces que he llorado por algo que por lo que debía llorar, por algo por lo que era innato que llorase. Hablo de las veces que he derramado lágrimas por gente que no me merece, gente que me rechazó, me dejó o me insultó; o por cosas insignificantes.  
Mandarlo todo a la mierda, sufrir, torturarte, que todo te dé igual, pasar del mundo, no decir ni “hola”, atravesar día tras día sin una sonrisa en la cara ni para nadie ni para ti misma. Llegar a la cama y… joder, qué guarrada sin ti.
Y luego te das cuenta de que no tiene sentido, de que no ha merecido la pena. Que si alguien no se preocupa por ti, tú no debes preocuparte por él. Si esa persona no dedica ni un segundo de su tiempo al día en pensar en ti, ¿por qué tienes que dedicárselo tú a ella? Es gato por liebre. No quiero. No es justo. No me gusta.
Y despertarte un día y ver lo que hay a tu alrededor. Contemplar las hermosas sonrisas de tus amigos; oler el frescor del prado mojado, cual Comarca Bolsón; escuchar risas en un bar; saber lo que está por llegar y a la vez no saberlo; contar las cosas que te pasarán en el futuro, que tampoco hay número para ellas, también superan al infinito; quejarte al madrugar; discutir; besar. Es entonces cuando la vida pasa de ser perra a ser maravillosa, con sus más y sus menos, pero maravillosa; y cuando, por fin y de una vez por todas, entiendes el concepto de superación, y de SEGUIR. En el fondo, estás igual que antes: no te importa nada una mierda, pero de una forma completamente diferente, más visceral, más real. Mejor.

martes, 1 de noviembre de 2011

Movida abstracta introductoria

No nos damos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor. Millones de personas mueren a diario, y no nos paramos a pensar que cada una de esas personas es llorada durante años, porque las muertes son longevas de superar. Mucho. Pensamos en alguien que no nos merece, alguien que ni siquiera sabemos dónde está, alguien que no piensa en nosotros ni una milésima de segundo por día. Pensamos en cómo conseguir el último modelo de BlackBerry, en el porqué de ese examen sorpresa, en cuándo es la cena de clase o en la comida que queremos que llene nuestro estómago. Entrar en casa y que esté puesto Sálvame. Ignorancia. Si los medios de comunicación divulgaran más música buena, la gente tendría mejor gusto. Cada uno es egoísta a su manera. Nadie se salva. Este blog es mi forma de ser egoísta, porque a través de esta movida audiovisual que maneja mucha gente (pero en realidad no tanta) voy a contar mis pensamientos. Humildes, infantiles, inexpertos, pequeñitos; pero egoístas, ambiciosos y codiciosos de ser leídos. Son sólo pensamientos sin sentido. Quizá una frase no tenga nada que ver con la anterior. Simplemente lo que se me pasa por la cabeza.  


Nunca he sido muy creativa, no suelo tener ideas y cuando me concentro para pensar en algo que se me pueda ocurrir, ya está inventado o ya lo he visto alguna vez. Me gustaría tanto poder escribir, o componer, o crear cosas nuevas. Inventar. Pero mi cabecita es como la de una hormiga. No, mentira. Mi cabeza está tan llena de cosas que no le cabe nada más. Me falta imaginación. Si hubiera alguna pequeña tienda perdida en un rincón del mundo donde poder comprarla, invertiría todo mi dinero en ella. Ideas, ¿dónde estáis? ¿Existís realmente?

Por eso no puedo decir que este blog vaya a ser algo nuevo, o algo que nunca hayáis leído, es más, seguro que lo habéis leído quinientas veces y tendréis varios deja vus. Pero como soy una persona tan pequeñita, que quiere a tanta gente y que necesita comunicar lo que siente a todas las personas que le sea posible, me estrujo el cerebro para que poco a poco vaya saliendo toda la mierda que hay dentro y así pueda contar lo que no me pueda o quiera guardar. Porque mi naturaleza es no callarse, contar lo que sientas en el momento en que lo sientas, y no guardarte nada para ti dentro. Si bien es verdad que he tenido épocas en las que me he callado las cosas, no por miedo, ni por “no molestar”, si no por timidez y por pereza, por pasar de todo. Como he cambiado tantísimo hace algunos años y he notado el cambio (a mejor, gracias a Dios), me he propuesto hacer esta movida. Y bueno, sólo puedo decir que el que lo quiera leer que lo lea, y el que no pues él se pierde los pensamientos tan estupefantásticos que tengo, pero que quede claro que aquí no obligamos a nadie. Ale.

No me hago responsable de los contenidos ni de las palabras que utilice para expresarme; así como no garantizo en absoluto que tenga sentido alguno cualquier artículo del blog.