domingo, 25 de marzo de 2012

Vosotros.

Etapas.
Comienza una nueva. Eso es bueno. Aunque esta etapa de mi vida comienza de bajón.
De bajón porque os voy a echar a todos de menos, porque sé que por muchas clases más que tenga en mi vida ninguna va a ser como la vuestra y porque no me imagino mi vida ahora mismo sin levantarme todas las mañanas y veros a vosotros, aunque todo va a mejorar y todo nos va a salir bien a todos. Podría deciros unas palabras a todos y a cada uno de vosotros, pero no lo veo imprescindible, creo que sobra, creo que todos sabéis lo que siento por vosotros. Que sois lo mejor. Que nunca lo pasé tan bien con un grupo de gente. Que nunca hubo una clase tan compacta y en la que todos fuéramos uno. Sois geniales.
Me habéis dado alegría y me habéis ayudado cuando estaba mal.
Recuerdo momentos puntuales, como esa vez en una cabina de radio en la que todos me abrazásteis y me animásteis. Y todas las veces que la armábamos en RET. Todas las cenas y las fiestas que tuvimos. Todos los trabajos enormes de Gestión y de PRODES. Los cortos, el Tom Malory, el Scala...

Todo, absolutamente todo eso, se viene conmigo a todas partes, porque estáis en mi corazón y en mi piel y seguiréis estándolo toda la vida.

Lo único que tengo que deciros es... que me alegro mucho de haberos conocido.
Somos uno.

jueves, 1 de marzo de 2012

Marzo Negro.

Marzo, hoy es uno de Marzo. Me la suda eso de que los meses no se escriben con mayúscula, por una vez cometeré un error ortográfico. En fin, es 1 de Marzo y queda justo, pero justo justo un mes, UN MES, para que todo dé la vuelta. Para que absolutamente todo dé un giro de 180º, aún no de 360, pero sí de 180. Un cambio radical que ni quiero ni necesito. No esta vez. Cuando lo necesité, no estuvo ahí, y ahora que estoy bien, ¿viene así, de repente? No es justo, no es nada justo. No os podéis imaginar lo que os voy a echar de menos. Simplemente no lo sabéis.

31 días. Treinta y uno. Increíble. No volveremos a estar todos juntos en ese habitáculo, en esa aula de sillas rojas con ruedas. Nuestras paridas ya no estarán vigentes, serán sólo un mero recuerdo, como todo. Todo tiene que pasar, todo acaba. Ellos seguirán algo más, pero yo me desharé, sin quererlo. ¿Por qué habré dicho que sí? Tendría que haber esperado algo más. No nos vamos a morir, pero ya nada volverá a ser como antes.

Ni siquiera me lo creo. Cuando encuentro mi sitio, cuando soy feliz sabiendo a dónde tengo que ir cada mañana, me lo quitan. Se desvanece como lágrimas en la lluvia. Se irán.

Y mañana... mañana es un día importante en mi vida. Y mis mejores amigos/as no estarán allí. En fin, empiezo a darme cuenta de que nunca están. Y sí, vale, son mis amigos, y les quiero, pero no están, simplemente no están presentes cuando los necesito, en los momentos más importantes ellos no se presentan, ¿qué se supone que tengo que hacer, ¿qué tengo que pensar? Cuando ellos tienen que hacer algo, yo siempre, siempre, siempre estoy ahí. Aunque tenga un día horrible, aunque me tenga que escapar, porque sé todo lo que significa para ellos. (CREOque significa, al menos creo que les hace ilusión). No sé si exagero, pero me siento tan triste... Y a la vez tan feliz, no, feliz no es la palabra, tan... excitada, tan nerviosa por mañana. "Todo saldrá bien", dijeron. Y yo confío. Pero cuando todo salga bien y todos aplaudamos, ellos no van a estar allí para abrazarme.

Sólo mi hermosa, amorosa y preciosa madre.